INTRODUCCIÓN

Para la época de Jesús, el idioma de Palestina (Galilea, Samaria y Judea) era el arameo. Jesús probablemente les habló a sus discípulos y a las multitudes en arameo. Sin embargo, es muy probable que Jesús también usara el griego, por ejemplo, cuando le habló a Pilato. Aunque el latín era el verdadero idioma de los romanos, el griego era el idioma principal del Imperio Romano.

Muchos eruditos creen que el Evangelio según San Marcos se escribió en arameo y se tradujo después al griego, mientras que otros creen que también originalmente se escribieron otros pasajes del Nuevo Testamento en arameo o hebreo. Esto quizá sea así, pero lo que sí es cierto es que los únicos materiales del Nuevo Testamento que tenemos hoy día están todos en griego. Para el tiempo en que se estaba escribiendo el Nuevo Testamento, la iglesia cristiana se había extendido hacia muchas regiones y países diferentes, y el griego era la lengua que se necesitaba.
Esto es sumamente interesante porque significa que en su mayor parte no tenemos registro alguno de las palabras exactas de Jesús. Tenemos sus palabras solo en la traducción griega que usaron los escritores del Evangelio. (Hay unos cuantos casos en que el Nuevo Testamento usa palabras arameas, como por ejemplo, abba, “padre”). Desde sus mismos inicios, el cristianismo ha sido una religión que ha echado mano de la traducción para darles sus Escrituras a los creyentes. Los que participan en la traducción hoy día simplemente están siguiendo los pasos de los primeros escritores del Evangelio.
Esto también es cierto en otra forma. Cuando los escritores del Nuevo Testamento deseaban citar el Antiguo Testamento, debían hacerlo en griego. Básicamente, lo hacían en alguna de tres formas: (1) traducían por sí mismos del hebreo (o de traducciones del hebreo al arameo); (2) citaban de memoria (de fuentes hebreas, arameas o griegas); o (3) utilizaban la antigua traducción griega, la Septuaginta. Por la forma de las citas pareciera que en un 60 por ciento o más de las veces, se utilizó la Septuaginta para citar el Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento.
Como usted sabe, nuestras Biblias impresas no son más “traducciones”, y actualmente podemos encontrar diversas e incluso “divergentes” traducciones de la Biblia. Recientemente han aparecido ediciones de la Biblia con varias traducciones en columnas paralelas, a fin de que el predicador tenga una mayor amplitud en la interpretación de la Escritura y pueda explicarla mucho mejor. Sin embargo, ¿no le parece a usted que es mucho mejor contar con el texto bíblico en la lengua original y poder comprenderla?

OBJETIVO GENERAL

Realizar el estudio completo de las Lenguas Originales de la Sagrada Escritura, no solamente vistas aisladamente, sino explicando su propia fenomenología a partir de sus lenguas hermanas o emparentadas, y su debida aplicación hacia la traducción de la Biblia y la evaluación de la fidelidad traduccional en la versiones actuales en español, a partir de la metodología científica de la Crítica Textual. Todas estas herramientas son valiosísimas para la correcta exégesis (interpretación) de las Sagradas Escrituras.

COMPETENCIAS QUE SE GARANTIZARAN CON LA OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE DOCTOR

Podrá ser desempeñarse como docente de Hebreo, Griego y Arameo en Institutos Bíblicos y Universidades Cristianas

 DURACIÓN:

Dos (2) años. Los créditos mínimos son 90 para optar al título.

METODOLOGÍA:

Cada asignatura contará con un Software que contiene Material del curso, bibliografía, power points, videos, archivos en PDF y evaluaciones.